El domingo pasado al estar limpiando y ordenando mi recamara me puse a ver los libros que hay en un estante de mi cuarto, todos los libros son de mis maestros y pense que todos estaban en ingles pero no fue asi, hay varios títulos en español y muchos sobre danza, así que tome algunos y hubo uno muy pequeño que me intereso mucho: Cartas a un joven bailarín de Maurice Béjart.
Es un libro chico, de solo 61 paginas, lei la primera pagina, supe que sería interesante pero íbamos a salir así que lo deje en la cama. En la noche antes de dormir lo tome y no pude parar de leerlo, me reía, me sorprendía, y demás hasta que se termino. Creo que podría leerlo diario antes de dormir, te deja con esa sensación de querer seguir trabajando más y más.
Cuando leo algo que me gusta suelo tomarle foto a la frase o párrafo y compartirlo, pero con este libro no pude, tendría que tomarle foto a prácticamente todo el texto. Además me identifique en varias partes, hay una en que habla del yoga y de como la barra es el yoga de un bailarín, esta en la carta número 2. Compartiré una parte de esta:
"Gracias a unos amigos hindúes que vivían en Europa conocí a uno de esos hombres “invisibles” no por magia sino porque, contrariamente a los “gurúes” europeizados (o americanizados), son seres como cualquiera y nada, salvo la clarividencia de una mirada verdadera, los distingue del pasante cotidiano.
Conozco al maestro:
La carta número 5 es increíble, deberían de leerla todos los bailarines, es como el credo del ballet. A continuación expongo una parte:
Es un libro chico, de solo 61 paginas, lei la primera pagina, supe que sería interesante pero íbamos a salir así que lo deje en la cama. En la noche antes de dormir lo tome y no pude parar de leerlo, me reía, me sorprendía, y demás hasta que se termino. Creo que podría leerlo diario antes de dormir, te deja con esa sensación de querer seguir trabajando más y más.
Cuando leo algo que me gusta suelo tomarle foto a la frase o párrafo y compartirlo, pero con este libro no pude, tendría que tomarle foto a prácticamente todo el texto. Además me identifique en varias partes, hay una en que habla del yoga y de como la barra es el yoga de un bailarín, esta en la carta número 2. Compartiré una parte de esta:
"Gracias a unos amigos hindúes que vivían en Europa conocí a uno de esos hombres “invisibles” no por magia sino porque, contrariamente a los “gurúes” europeizados (o americanizados), son seres como cualquiera y nada, salvo la clarividencia de una mirada verdadera, los distingue del pasante cotidiano.
Conozco al maestro:
– ¿Por qué desea hacer yoga? (Desde luego, un joven estudiante intérprete nos permitió establecer este diálogo.)–Pienso que podrá ayudarme a construir mi vida y hacerme avanzar en mi trabajo.
– ¿Cuál es su trabajo?
–Bailarín.
–La danza es un don de los dioses. Shiva-Nataraja es el señor de la danza. Es un arte difícil. ¿Cuál es su baile?
Balbuceo algunas explicaciones incómodas. En el fondo, no sé cuál es mi baile.
–Supongo –me dice– que tiene un entrenamiento cotidiano, ejercicios.
–Sí, claro.
No sé cómo explicarle. Y él:
– ¡Muéstreme!
Veo un balcón de madera que rodea una terraza cubierta en la que estamos sentados.
–Hacemos barra todos los días. –Muy bien, ¡adelante!
Respiro profundamente, con más nervios que durante una premiere, y me ubico frente a él, tomándome del balcón. El suelo era, cosa rara en la India, de madera natural, pulido pero no resbaloso, y me permitía un trabajo simple y cuidado.
Al cabo de cuarenta minutos, ni su cuerpo ni su mirada se habían movido. Le digo, cubierto de transpiración:
–Esto es lo que llamamos “barra”.
Un largo silencio, luego:
– ¿Y por qué quiere hacer yoga? Si su mente es libre y su cuerpo recto pero sin tensión, si deja al ejercicio dirigirlo y no a la inversa, si no desea del ejercicio más que la belleza y la verdad, usted tiene su yoga. ¡No busque en otras partes! Haga entonces lo que llama “barra” por la belleza de la barra, sin pensar en la idea de progreso, pues sólo se progresa abandonando la idea de progreso.
Desde aquel día, la barra, para mí, dejó de estar ligada a una técnica, a un estilo, a una cierta forma de baile; es un yoga que construye mi cuerpo y mi mente y me abre la posibilidad de intentar comprender toda otra forma de baile, ya que la danza es uno.
"Con el suelo, por el suelo, contra el suelo, sobre el suelo, por encima del suelo.
Baila.
Lo rozas, lo abandonas, lo presionas, saltas, caes, juegas con el suelo como una bola.
No es tu cuerpo el que se eleva, es el suelo el que se hace dócil a tus pies, exactamente como un perro trae una piedra: tú la lanzas, el perro corre, va y vuelve y la posa a tus pies.
Quieres saltar: el suelo se evade, súbitamente se hace muy profundoy, en el instante en que lo necesitas, vuelve a ser como un trampolín para darte ese golpe en la planta de los pies que te va a permitir tocar las estrellas.
Están entonces la barra, el espejo, el suelo.
Puedes bailar"
Son un total de 7 cartas, todas me gustan , no hay una que no me haya dado una respuesta, me haya inspirado, o dado una forma diferente de ver mi trabajo.
Este libro dio tantas respuestas a mi sentir que por eso me fascino, y no creo que me pase a mi solamente, pero cayo en mis manos en un momento clave, en un momento en que lo necesitaba. Hay días en que extraño, lloro, quiero abandonar todo, regresar y hacer una vida nueva que no necesite tanto sacrificio, pero por cosas como esta lectura sigo, despierto y vuelvo a intentar ser mejor, trabajar y alcanzar un poco más de esa meta.


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