lunes, 10 de marzo de 2014

Joyas... el deseo de bailarlo

Joyas de Balanchine, es uno de los ballets que quisiera ver con el New York City Ballet y que tambien quisiera bailar en algún momento de mi vida. Esta dividido en tres partes: Esmeraldas, Rubíes y Diamantes. No traza una historia, es un ballet sin argumento donde el coreógrafo refleja el estilo de tres países en los que desarrollo su carrera (Francia, Estados Unidos y Rusia) por medio de estas joyas preciosas. La idea para este ballet surge tras una visita de Balanchine a la casa del joyero Claude Arpels, en Nueva York, en la que tiene la oportunidad de ver las magníficas piezas de la colección.

Me gusta toda la obra pero mi parte favorita es Rubíes con música de Stravinsky, sus movimientos libres, rápidos y con provocación hacen sentirme con ganas de moverme. Me agrada ver como el ballet puede dar esa libertad de movimiento, salir de lo clásico sin perder la técnica. Investigando pude ver que esta parte de la obra representa a Estados Unidos y muchos ven los movimientos influenciados por los musicales de los años 30 y el jazz; para mí representa el fuego, la pasión y la sensualidad de una mujer joven pero madura. Los vestuarios son de un rojo intenso que acompaña en definitiva la intensidad de los movimientos y gestos coreográficos. 

En Rubíes ves a una mujer intensa, que puede darte virtuosismo y perfección física pero también te expresa su dominio en su carácter, nada romántica, muy explosiva, independiente y en éxtasis.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Síguenos en:

”twitter” ”pinterest” Instagram